¡Una Virginia que funcione para todos!

 

Se ha hablado mucho recientemente sobre la fuerte economía de Virginia, y con mucha razón. Yo creo que ahora, diez años después, nosotros finalmente nos recuperamos de las profundidades de donde nos dejó la Gran Recesión.

Pero, aun así, tenemos mucho trabajo que hacer aquí en la Mancomunidad para asegurarnos de que el crecimiento que hemos tenido, y que vamos a continuar teniendo, sea un crecimiento inclusivo; que no dejemos a nadie atrás mientras progresamos, que la prosperidad para las familias trabajadoras se riegue por todos los códigos postales, por todos los valles y colinas, desde las montañas hasta el mar.

Hacer eso significa reconocer que todos los trabajadores merecen el derecho de negociar colectivamente para mejorar sus vidas. Significa que debemos promulgar las leyes vigentes de salarios, permitir PLAs en proyectos locales, luchar contra el robo de sueldo y hacer que los malos empleadores rindan cuentas.

Y eso significa que debemos subir los sueldos para todos los trabajadores de Virginia usando todas las herramientas a nuestra disposición, así sea que eso signifique subir el sueldo mínimo, apoyar las negociaciones colectivas, invertir en programas de entrenamiento y aprendizaje, ¡y más!

 

Asegurando la ausencia familiar y garantizando la ausencia médica

In June 2018, Governor Northam signed an executive order offering paid time off for all state employees after the birth or adoption of a child, providing eight weeks of leave at full pay to mothers and fathers alike. Workers who become parents through adoption or through foster placement are also eligible. It's only a start, but it makes Virginia part of a small but growing vanguard of states trying to right a heinous wrong: the United States is the only advanced economy in the world that doesn’t guarantee its workers paid family or medical leave.

And let's be frank: that policy disproportionately impacts women, who are often the primary caregiver for a newborn, aging parent, or ill family member. It also affects small businesses; those of you who own or work at small businesses know how many “hats” everyone has to wear to get things done. The biggest fear is often work stoppage, if an employee is gone for an extended period of time. When Jill is the only person who knows how to process invoices on payday, her construction company really needs her to be there.

So we have to lead a push to guarantee workers up to eight weeks of leave at two-thirds of their pay so they can care for a new child or an ill family member. This would also provide guaranteed medical leave so that workers can take the time they need to get healthy and back on the job. Best of all, this would give Virginians the flexibility to raise families and take care of themselves in times of hardship without worrying about losing their jobs. We also need to push to ensure that small businesses with workers on paid leave are specifically rewarded and supported through measures like temporary hiring subsidies or appropriate tax credits so these small businesses can keep growing their local economies.

If we want to say that the Commonwealth of Virginia stands up to fight for working Virginia families, then we need to include robust parental leave guarantees as a part of that commitment. And if you think this doesn’t apply to you, because your kids are grown or you don’t have any kids yet -- think again. Who do you think is creating the Virginians who will one day be your customers? Your nurses? Your mechanics? Your accountants?

Reconocer que las pequeñas empresas son la base de la Mancomunidad – y ACTUAR como tal

Inclusive en los tiempos de grandes empresas y conglomeraciones internacionales, las pequeñas empresas siguen siendo la base y el alma de la economía de Norteamérica y Virginia. Las alteraciones en nuestra economía que han crecido más y se han vuelto más frecuentes en la era “digital” significa que las pequeñas empresas son más importantes que nunca, porque a menudo son más ágiles y pueden cambiar y actualizarse con el tiempo. Aunque han sido maltratadas por los políticos que muy a menudo les hacen la vista gorda en favor de grandes obsequios de parte de grandes corporaciones, continúan perseverando contra todo pronóstico. ¡Así que nosotros necesitamos ayudar para defenderlas!

Yo quiero ver a los dueños de las pequeñas empresas siendo contratados y elogiados por los políticos de la Mancomunidad. A la Barefoot Country Store en Scottsville se le debería ofrecer grandes incentivos para contratar trabajadores; Sweet Nola’s en Winchester o Grace’s Pizza en Roanoke deberían recibir múltiples visitas de oficiales rogándoles que abran otro local; debería haber un gran apoyo para la barbería Crewe Cuts en Crewe o Bayside Co-op en Virginia Beach; y la legislatura debería dejar de utilizar los impuestos para sacar del negocio a Fountain Bookstore en Shockoe Slip.

Nosotros no podemos defender a las familias trabajadoras de Virginia si no defendemos a las pequeñas empresas.

¡Invertir en los comercios al invertir en las personas!

Hay casi 170 profesiones en Virginia, y más de 730 programas de aprendizaje activo, pagándoles a los trabajadores para aprender sobre oficios calificados y preparándolos para empleos seguros y bien pagados en las industrias más innovadoras, como la de energía limpia.

Nosotros reconocemos la oportunidad tremenda que esto le presenta a los ciudadanos de Virginia, y nos comprometernos a fortalecer los comercios, empoderar a los comerciantes e impulsar el crecimiento económico desarrollando nuevos programas que conecten a los electores a nuevas oportunidades de empleo y que ayuden a los dueños de empresas a capitalizar oportunidades existentes como Créditos Fiscales para la Recapacitación del Trabajador.

No se trata del derecho al trabajo

El derecho al trabajo, una frase que tiene poca relación con la realidad, no está haciendo nada para proteger el “derecho” al trabajo de los ciudadanos de Virginia. Yo lo debo saber, yo era un gerente en una compañía Fortune 25 y fui entrenado rigurosamente sobre qué hacer en el caso de que ocurriera la peor pesadilla de la empresa: que los trabajadores defiendan sus derechos.

¡Importa, porque en la actualidad, nosotros estamos trabajando más duro de lo que lo hemos hecho antes! Literalmente, nosotros estamos trabajando más duro y por más tiempo que lo que nuestros padres y abuelos lo hicieron hace generaciones. Aun así, los sueldos para los norteamericanos promedio no han crecido mucho desde 1980, aunque nuestra economía en conjunto está produciendo más riqueza que nunca antes. Es por eso que tenemos compañías que han utilizado billones de dólares en “recortes fiscales” aprobados por el Gobierno Federal, y los han utilizado para recomprar acciones, despedir empleados y mudar el proceso de producción al extranjero. Si ellos se declararan en bancarrota, se asegurarían que los ejecutivos saltaran con paracaídas de oro, tomando millones mientras que el dinero de los contribuyentes subsidia cheques de desempleo para los trabajadores despedidos.

Lo siento, pero eso simplemente es inaceptable.

Si tú quieres darles a los trabajadores de Virginia una voz, por Dios, ¡dales el poder para hacerse valer por sí solos! Nosotros tenemos que eliminar el “Derecho al trabajo”, y darle a las empresas y a los empleados la oportunidad de trabajar juntos como socios para mejorar las cosas para ambos.

Nosotros tuvimos una generación de norteamericanos y ciudadanos de Virginia que lucharon, sangraron y murieron por los derechos de los trabajadores – y ellos crearon la clase media más próspera en la historia. Los trabajadores de Virginia no quieren un trato especial; como un equipo de basquetbol universitario en una racha de Cenicienta, nosotros solo queremos una lucha justa, un juego donde todos jueguen bajo las mismas reglas y que todos tengan el mismo peso. Donde los trabajadores de Virginia tengan una voz y que podamos continuar haciendo de nuestra economía la más fuerte y resistente en el país en todas las medidas imaginables.


Hacer que el cuidado infantil sea económico de nuevo

Cuando estaba asistiendo a la Universidad de Virginia, el cuidado infantil para mi hija me costó más que toda mi matrícula universitaria, y la cifra ni siquiera se le acercaba. Ahora, con tres hijos, sería mucho más económicos meterlos en un Uber dándoles vueltas por la manzana hasta que mi esposa y yo termináramos de trabajar en comparación a lo que costaría ponerlos a los tres en guarderías, pero los costos que ellos tendrían que pagar a su vez serían mucho peores.

De hecho, la única forma en la que mi esposa y yo podríamos seguir trabajando y poder pagar cuidado de alta calidad sería porque nosotros somos enfermeros. Esto significa que nosotros a menudo trabajamos en turnos opuestos, así que, aunque no podamos vernos mucho, al menos podemos pagar la guardería. Pero esa es una bendición de ahora; si formas parte de la clase trabajadora de Virginia, yo casi puedo garantizarte que tú o alguien que conoces ha renunciado a su trabajo o ha reducido sus horas solo por lo caro que es el cuidado infantil.

Lo entiendo. Nosotros queremos formar parte de la fuerza laboral, y también queremos cuidado infantil de alta calidad, y los proveedores del cuidado infantil son profesionales que merecen un salario proporcional con el apoyo que les proveen a las familias trabajadoras de Virginia. Este es un problema tan profundo que inclusive el Presidente Trump ha prometido lanzar una iniciativa “IvankaCare”, emprendiendo propuestas (apoyadas por Partido Nacional Republicano) con un precio acumulativo en algún lugar entre los billones de dólares. Pero él le aseguró al público norteamericano que sus preocupaciones relacionadas al cuidado infantil pronto terminarían

Aun así, nada ocurrió, o ni siquiera se ha sugerido o propuesto una fecha. Lo cual significa que nosotros debemos hacernos valer por nosotros mismos, en la Mancomunidad de Virginia, y hacerlo nosotros mismos. Así sea a través de una expansión en los créditos fiscales parentales o cuentas de ahorros de cuidado infantil, un programa universal pre-kínder, o exentando a proveedores licenciados y profesionales del cuidado infantil de los impuestos sobre la renta estatales, es claro que cientos de miles de familias trabajadoras de Virginia se beneficiarían inmediatamente de acciones audaces en este frente.